Las puertas del metro se abren como latas y planchas durante un accidente y desluces con tu despeinado, enormes gafas de sol, ropa del día anterior, parodia de anuncio de reconstituyente, ¿Somos el tiempo que nos queda? Cuando la mierda te rodee, come hasta reventar, come y come.
miércoles 21 de mayo de 2008
Las puertas del metro se abren como latas y planchas durante un accidente y desluces con tu despeinado, enormes gafas de sol, ropa del día anterior, parodia de anuncio de reconstituyente, ¿Somos el tiempo que nos queda? Cuando la mierda te rodee, come hasta reventar, come y come.
Los puercos continúan la guerra. El dolor de estómago se hace insoportable. Sin embargo ni es el principio ni nada termina aquí. A qué tanto miedo? Por qué esa obstinación, ese silencio de prostituta de lujo?Muerte por envenenamiento.
martes 20 de mayo de 2008
lunes 19 de mayo de 2008
No deja de tener delito que lo único que haya leído estos días sea el catálogo Ikea y porque me lo encontré ayer encima de un sofá. Hasta ahora nunca he ido a uno de estos sitios y tenía la intención de decorar el queo con cualquier cosa que encontrara en un contenedor que pasarme por la sueca a demostrarme que reproduzco un modo de vida fotocopiado. Aún no me veo en la taza del water repasando las distintas ofertas como el hígado de Jack antes de irse al club a pegarse hostias, pero la cosa apunta por ahí. El viernes estuve cociéndome en la primera fila del concierto de And One, con el codo encima del escenario y desde ahí quise enviar un mensaje a La Liebre, que seguramente debería estar pegando trompos con la moto en la montaña. La recomposición de temas y las versiones de grupos de los ochenta fueron una buena forma de matar una semana de varias saturaciones. Esta no empieza mejor: troubles everywhere. Malkavian cumplió años y por lo que sé hubo fiesta larga. En el exilio también hubieron homenajes particulares, siempre llenos de significado. El domingo hubo un concierto de 79 en el Clap, en el marco de unas jornadas especiales para personas discapacitadas. 79 vuelve a tocar este jueves pero en la city: a las 19:00h. los podréis ver en la Fnac de Diagonal Mar. Es un buen momento para este grupo dado que la oportunidad de hacer dos conciertos tan distintos en tan poco espacio de tiempo y teniendo en cuenta que se acerca el Dia de la Música, se puede decir que están cogiendo un ritmo de actividad muy fuerte.
Es lunes. Un buen día para romar una taza de té a la salida del trabajo.
jueves 15 de mayo de 2008
No sólo se trata de amueblar la cabeza sino también el opresivo espacio de unos pocos metros cuadrados con vistas al exterior.
martes 13 de mayo de 2008
viernes 2 de mayo de 2008
El flautista esperaba en el borde del andén. Dos lunares tatuados, en cada mejilla. El rostro blanqueado, las túnicas antiguas, el manto del Nepal. Esperas a esa descalza figura alegórica que tañe el sonido de una danza egipcia que habla sobre la muerte en una balsa, entre las cañas, los juncos, el barro. Una misma melodía que ha oído repetida en los momentos de mayor pesimismo, de nuevo se reproduce, amordaza a todos los que transitan en sus pensamientos vacuos hacia sus importantes obligaciones, los adormece como la peor droga, los hace danzar hacia una muerte que será deseada. Reconoce la canción y contempla al flautista. Le teme no por su fabulación sino por ser el mensajero de una fuerza extraña, tan sólo es un sueño. No mucho más grande que el de los demás durmientes. Pensamientos desde un sarcófago desconsagrado, desde un punto oculto, desde un habitáculo donde terminar con el cuerpo desnudo y tendido. Muerte por silencio, mordiendo el polvo ahogándose en la suciedad del aire. ¿Quién dijo que la superficie podía ser mejor? Sólo la vista lejana de las amplias luces de los edificios bajo los cuales nos amamos, cuando creíamos rebelarnos luchando por algo que lo cambiara todo, brillando por millares por nuestra ausencia de luz, solo los altos macizos que hablaban de triunfo resplandecen proclamando el gran engaño. ¿Acaso alguien pensó que ahí las cosas podrían ser más fáciles?
No estábamos engañados cuando mirábamos el mar pudriéndose con la ancha torre tapando la vista. Lo llamábamos el Brooklyn y tan solo era un peñasco en el que queríamos entrar para remontar por sus ascensores hasta una brisa inexistente. Estar bajo las estructuras de hierro que sostienen esos anuncios grotescos era conseguir uan gran impresión, lograr algo verdaderamente grande. “Eso es mío”, te repite el cartel luminoso. “Este lugar me pertenece”.Desafiarlo, penetrarlo, escalarlo para demostrar que eso ya no es cierto era un pensamiento prohibido aunque llenara el vacío de los neones. Bebíamos mirando la torre con el mar estancado durmiendo al fondo, soportando un frío de atardecer en la mitad del día. Bebiendo por todas las ciudades idénticas que asolan nuestra Europa.


